El autódromo abandonado

El autódromo abandonado

Cuenta la leyenda que luego de visitar a uno de mis amigos, tomé un taxi para regresar a mi hogar, pues ese día mi auto no circulaba. Yo no soy de las personas a las que les gusta conversar con los chóferes, pues creo que no tengo demasiadas anécdotas para contar.

No obstante, el conductor de la unidad me pareció un tipo bastante agradable y nos pusimos a platicar. Mientras íbamos camino a mi domicilio, me señaló una vieja construcción:

– ¿Te sabes la historia del autódromo abandonado?

– No. Es más, desconocía que hubiera uno en la ciudad.

Entonces el conductor me empezó a platicar leyendas cortas sobre cosas que les habían ocurrido a varios pilotos que habían participado en carreras importantes. Me contó que uno de ellos se estrelló contra una barda de contención, muriendo instantáneamente.

A otro, un vehículo de un competidor, le pasó por encima. Aún y cuando éste no perdió la vida, jamás pudo volver a la pista, pues quedó gravemente lesionado de la espalda. De hecho, el hombre nunca pudo volver a caminar.

El taxi seguía avanzando entre calles y callejuelas. De momento, el chofer me dijo:

– Guardé la mejor crónica para el final. Puede que no me creas, pero yo fui uno de los mecánicos del equipo de Nicolás Andretti ¿No me digas que no has oído hablar de él?

– Me da pena decepcionarlo, pero jamás había escuchado su nombre. Mi tío Ferdinand era fanático del automovilismo, no obstante, mi padre lo detestaba. Contesté.

– De acuerdo, entonces iré directamente al grano. Andretti durante una sesión de práctica tuvo problemas con los frenos de su auto. Le dijimos que hiciera una parada en los pits para poder revisar la unidad, pero él se negó.

Luego observamos como el auto quedaba envuelto en llamas. Nicolás hizo todo lo posible por abandonar la cápsula, pero el fuego terminó consumiendo su cuerpo. A pesar de esto, de vez en cuando si pones atención, se puede escuchar el motor de aquel auto transitando por la pista del autódromo abandonado.